Vover a Inicio Boletin Blog Libro de Visitas Enlaces

Orquesta del Rio Infinito - Movimiento artístico-ambiental de America - Gente de música, de arte, ambientalistas, activistas

Quienes somos? Recorridos Noticias Sala de Prensa Galeria Contacto Orquesta del Rio Infinito
Orquesta del Rio Infinito

Blog Orquesta del Rio Infinito

Navegando un río infinito al corazón de América

Fresia Camacho, 6 de setiembre 2007
 
Preludio
Simbiosis.  El piano nos lleva de la mano, habla con ranas y pájaros, juega con los monos.   Nos asusta y nos convoca.   Nos sentimos casi pez, casi pájaro, casi vuelo y recordamos la Unidad que habíamos olvidado. 

El piano nos presenta al río.  El río nos cuenta historias olvidadas, historias no escuchadas, trágicas y alegres.  Historias misteriosas.  El río nos transita por dentro y recorre este continente de agua, todo cuenca.

El Tigre, en la Casa de Carlota
Ramón Ayala funge de chamán y prende la llama de la Fiesta del Reencuentro. Tiene 80 años y el corazón dispuesto a las buenas causas. El Maestro al hablar, canta, pinta poemas y nos toca el corazón.

El viejo río que va
Cruzando el atardecer
Como un gran camalotal
Lleva la balsa en su loco vaivén

Rumbo a la cosecha cosechero yo seré
Y entre copos blancos mi esperanza cantaré
Con manos curtidas dejaré en el algodón
Mi corazón.

Ricardo convoca la presencia de Carlota, su amor por el río, su integridad, su lucha, su pasión, su vida.  Y Carlota nos cobija y nos bendice en este viaje que estamos emprendiendo.

Manuel nos recuerda que los ríos son fuente de sabiduría, nos habla del poder transformador de la unión de esfuerzos.  Habla de su sueño.  En el Cementerio indígena de Guayabo de Turrialba, en Costa Rica,  hay instrumentos musicales de todo el continente.  Hemos olvidado esta unión telúrica de nuestras culturas.  Es hora de dejar de mirar al norte y a Europa, y mirarnos a nosotros mismos. Es hora de volver a ese encuentro, esa historia que ya se dio, y así reinventar una armonía, el sonido de América. 

Alejandra evoca a su abuela guaraní, y la lágrima de emoción del primer abrazo que alimentó al río.  Ella viene de la mano con Mangoré, el ancestro musical de Manuel. 

Manuel, Osvaldo y Alejandra comparten su idea con generosidad, porque se saben semillas de un parto colectivo y reconocen que se necesitan muchas manos para hacer el barco.

Y así, una a una, uno a uno, también Javier, Patti, Toki, Osvaldo, Marta, Lino, Daniel, Mara, Pablo, Guillermo y Charly van depositando la fuerza de sus razones, la herencia de sus padres, sus propios sueños, tejiendo esta nueva idea para que cobre carne, porque sabemos del poder de la palabra, del poder de las ideas compartidas, y de la fuerza de la pasión.

El delta
El delta nos recibe al atardecer con su enorme caudal de agua y un puñado de islas pequeñas y medianas por donde se cuela.  Lanchitas, lanchones, catamaranes, buques, yates y chatas cargadas de cereales, arena, madera y gente nos cortejan. El pianito, los tambores y  el cuerno nos acompañan durante todo el viaje y sintonizan las almas.  Cantamos y cantamos hasta llegar al Paraná.  El corazón es un tambor que me retumba en todo el cuerpo.

La fiesta del reencuentro
Daniel busca la simplicidad y la coherencia.  Y pregunta a ratos como un niño tenaz, a veces como un periodista avezado y Manuel hilvana sus respuestas. ¿Porqué música tradicional? ¿Porqué de todo lado?  ¿Y porqué una Orquesta? Es subversivo cantar nuestra música armonizada, recuperar los tambores cambacuá, los chinchines, las quenas, los cuatros, las marimbas y ponerlos a sonar juntos. Es perturbadora la mezcla del río y la música. Charly March, director de AVINA en Buenos Aires y ex director de Poder Ciudadano propone ¿Y si hacemos la Carta del Agua, el Manifiesto del Agua para que los municipios y los barrios y las tribus todas pongan en el centro lo que debe estar en el centro? Y nos damos cuenta que el agua y la gente son el corazón de la propuesta y la Orquesta no más que un detonante.  Que tanto o más importante que la orquesta es el tejido que hilvanan las comunidades para recuperar sus cuencas.  Toki pregunta.  ¿Es sólo América Latina?  ¿Y qué pasa con las otras Américas?  Y nos percatamos que lo latino de América, echa en olvido y esconde lo indio y lo negro, sin lo cual no somos. Y así vamos hilvanando la trama de esta iniciativa que ya es un tejido que toma textura y color. Y cuando no encuentra palabras, contesta Manuel con su pianito.

El río nos habla de mañana, de tarde, de noche.  Nos cuenta sus urgencias, sus secretos y no nos deja detenernos. Guillermo es un niño travieso que inventa e inventa e inventa.

Nos damos cuenta que este sueño tiene que tener la sabiduría del agua, que sabe correr salvaje, descansar en el remanso y volverse gota que orada la piedra. 

Aprendemos con el río que más que proyecto, este sueño debe ser movimiento, fuerza de contagio que inunde el continente. Un movimiento que permita el encuentro, valorar lo propio, recuperar su luz. Es un asunto de gentes. Sabemos que las maestras, los jóvenes, las tortilleras y los pescadores, los regidores y los dirigentes,  pueden subirse al barco. Que cada quien acaricie su río a su manera.  Que cada quien celebre la fiesta del reencuentro a su manera. La Orquesta somos todos.  Se trata de despertar cada cuenca, las chiquitas y las grandes.  Y decidimos empezar por esta, maravillosa, enorme cuenca del Paraná y el Paraguay, cuenca del Plata, que engarza a Corumbá, Puerto Suarez, Concepción, Puerto Antequera, Asunción, Corrientes, Rosario, Buenos Aires, Montevideo.

El río nos cuenta las historias de los pueblos masacrados por la codicia y la ignorancia.  Sabemos que este movimiento también debe tener la fuerza de la indignación y la rabia, la suavidad de la ternura y el abrazo, la solemnidad del rito, para que sea verdadero. 

Los días pasan volando, es hora de abrazos y despedidas.  La lanchita nos espera para traernos de vuelta a Buenos Aires.  Ya somos parte de la Orquesta.  Yo siento en mi piel y en mi alma el poder y recupero los deseos, los antiguos y los nuevos, y ya soy otra, plena.  Ando iluminada, poseída, la mirada un poco perdida de los locos y enamorados. Y se que la orquesta ya está dando sus frutos.

El cosechero
Ramón Ayala

El viejo río que va
Cruzando el atardecer
Como un gran camalotal
Lleva la balsa en su loco vaivén

Rumbo a la cosecha cosechero yo seré
Y entre copos blancos mi esperanza cantare
Con manos curtidas dejare en el algodón
Mi corazón.

La tierra del chaco quebrachera y montaraz
Prendera en mi sangre con un ronco sapucay
Y será en el surco mi sombrero bajo el sol
Faro de luz

Algodón que se va … Que se va … Que se va …
Plata blanda mojada de luna y de sol
Un ranchito borracho de sueños y amor
Quiero yo

De Corrientes vengo yo
Barranquera ya se vea
Y en la costa un acordeón
Gimiendo va su lento chamamé

Rumbo a la cosecha cosechero yo me iré
Y entre copos blancos mi esperanza cantaré
Con manos curtidas dejaré en el algodón
Mi corazón

Leave a Reply

Orquesta del Rio Infinito en FacebookOrquesta del Rio Infinito en Twitter
Orquesta del Rio Infinito Copyright © 2010 www.rioinfinito.org
Mapa del SitioCréditos